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Gracias a la serie «Gambito de dama» el Chess Boxing se pone de moda

El Chess Boxing es un deporte oficioso que cuenta con una estrella española: Jonathan Rodríguez Vega, subcampeón del mundo de Chess Boxing. Hablamos con él.

‘Gambito de dama’ nos ha robado el corazón y prueba de ello es que el ajedrez se ha puesto de moda. El último éxito de Netflix ha disparado la venta de tableros y piezas y hoy es una de las formas más populares de pasar el tiempo durante este gélido semiconfinamiento. Pero lo que yo no sabía era que también había disparado los torneos de Chess Boxing una disciplina que une el combate de boxeo y la partida de ajedrez.

Yo lo oí el sábado pasado cuando Javier del Pino entrevistó en su programa ‘A vivir que son dos días’ a Jonathan Rodríguez Vega, subcampeón del mundo de Chess Boxing y decidí indagar por mi cuenta en este fenómeno. El Chess Boxing es una disciplina que une el boxeo y el ajedrez. Se desarrolla en un cuadrilátero durante un máximo de 11 asaltos de 3 minutos con uno de descanso. Los asaltos impares son de ajedrez y los pares de boxeo.

Gana el que consiga el jaque-mate o el KO. La modalidad de ajedrez es la blitz (ajedrez rápido), en las cuales los competidores disponen de un total de 18 minutos. Toda la acción se lleva a cabo en el ring, cuando toca la campana y empiezan los guantazos, retiran el tablero de ajedrez. Cuando acaba el asalto, lo vuelven a colocar sobre el ring mientras dura el minuto de descanso. Las reglas que rigen los asaltos de boxeo son las del boxeo británico.

Origen del Chess Boxing

El inventor de este deporte oficioso que no oficial fue Iepe Rubingh, un danés que tomó la idea del cómic Frío ecuador, del genial Enki Bilal, en el que primero se lidiaba un combate de boxeo y luego al terminar acto seguido se jugaba una partida de ajedrez. De hecho, es a Iepe Rubingh a quien está dedicada la serie ‘Gambito de dama’, en la que trabajó como consultor externo, ya que murió de forma inesperada a los 45 años mientras dormía; lo único que se sabe de su defunción es que no fue causada por la COVID-19; el resto sigue siendo un misterio.

Rubingh adaptó el partido a intercalar los asaltos, ya que hacerlo como lo describe el cómic era muy poco práctico. En 2003 organizó en Amsterdam la primera competición de Chess Boxing, con la cooperación de la Asociación de boxeo holandesa y auspiciado por la Organización Mundial de Chess Boxing, cuyo presidente era, por cierto, Rubingh. Los primeros participantes fueron el propio Rubingh y Jean Louis Veenstra y ganó Rubingh porque Veenstra excedió el límite de tiempo. Había nacido una nueva disciplina, que en un principio se veía más como performance artística que como deporte, pero que poco a poco fue cogiendo peso. En 2005 tuvo lugar el primer campeonato europeo de chess boxing, donde Tihomir Titschko, de Bulgaria, derrotó al alemán Andreas Schneider.

Jonathan Rodriguez, el subcampeón del mundo de Chess Boxing es español

A España no llegó hasta 2009: Rubingh organizó un combate de Chess Boxing en Salamanca, en el Festival de las Artes con la ayuda de la Federación de Boxeo de Castilla y León que le ayudó a encontrar participantes. Se necesitaban boxeadores que supieran jugar al ajedrez. Y ahí se presenta Jonnathan Rodríguez, un púgil que ve que tiene la oportunidad de unir sus dos pasiones, el boxeo y el ajedrez. Gana y un par de años después lo invitan a un centro de alto rendimiento de Berlín a conocer más sobre el deporte. Ahí es donde preparaban a conciencia a los boxeadores, con sesiones de boxeo y de ajedrez. Parecen deportes muy distintos pero no lo son, en los dos es importante la estrategia, la táctica, el cálculo. Lo peor no es levantarte después del asalto de ajedrez y ponerte a dar golpes, sino sentarte en el ring, delante del tablero y pensar tu jugada con el corazón latiendo a toda velocidad y aturdido por los golpes.

Esto lo sé porque me pongo en contacto con Rodríguez Vega, subcampeón de Chess Boxing en dos ocasiones, en el Mundial de Moscú en 2013 y en el de Berlín en 2014. El boxeador leonés lleva jugando al ajedrez desde que era niño, y boxeando desde bien joven. A los catorce años participó como ayudante en el Torneo Magistral de León, una de las competiciones ajedrecísticas más importantes el mundo, organizada por el Maestro Internacional Marcelino Sión. En la actualidad combina su carrera pugilística con la enseñanza en el 1664 FIght Club, la escuela de boxeo donde, junto a un equipo de profesionales, entrena a hombres, mujeres y niños. El 1664 del nombre hace referencia a las 16 cuerdas de un ring y a los 64 casillas de un tablero de ajedrez. La labor de Rodríguez Vega no es solo entrenar el cuerpo sino romper con el estigma que le han colgado a este deporte: a pesar de estar demostradísimo que para combatir hay que utilizar más el cerebro que los puños, aún hay quien piensa que los boxeadores son unos tipos sonados, como si la disciplina no hubiera evolucionado desde aquellos tiempos en que se peleaba sin guantes y de los que Jack London narra en su increíble relato pugilista Por un bistec.

Me cuenta Jonnathan que el problema del Chess Boxing es que es un deporte no oficial y que aunque causa mucha expectación en nuestro país, no ha llegado a cuajar como disciplina deportiva. “Se van haciendo cositas, pero pocas, aquí el Chess Boxing se ve más como una curiosidad, lo que es una pena, porque realmente supone un entrenamiento transversal muy completo. El rigor físico hace que mejores mentalmente y viceversa. Las dos disciplinas requieren estrategia, táctica y autocontrol. Hemos entrenado al Gran Maestro Jaime Santos y su puntuación ha subido hasta superar los 2600 puntos en el sistema de puntuación Elo”.

Hay países en los que el Chess Boxing está más establecido, como el Reino Unido, Alemania, Rusia y, sobre todo, la India. “En la India hay muchísima afición y no solo lo practican los hombres sino también las mujeres”; me cuenta Jonnathan. “Es curioso porque Chess Boxing combina dos deportes en los que tradicionalmente hay pocas mujeres. El boxeo femenino lleva años en ascenso, pero en el ajedrez, no sé por qué, suele haber menos presencia femenina. Ha habido excepciones, como la húngara Judit Polgár, que le hizo comerse a Kasparov sus palabras cuando él sentenció ‘Ninguna mujer puede sostener una batalla prolongada, al fin y al cabo es una mujer’ y ella lo derrotó poco después. Ahora con la serie Gambito de Dama, parece que las mujeres se animan más a jugar al ajedrez, porque ahí es donde más hacen falta, hace tiempo que las mujeres pisaron el ring, pero no se sientan ante el tablero de ajedrez”.

Para Jonathan lo más importante es que el Chess Boxing es algo que, como todo deporte, es en parte espectáculo, pero sobre todo una disciplina que requiere un trabajo muy duro, unos entrenamientos muy rigurosos. Mezcla lo mejor de dos mundos. “Lo que no sabe el público es que las pulsaciones apenas bajan cuando estás en los asaltos de ajedrez. El cerebro consume muchísima energía, los ajedrecistas, cuando están en esas partidas que duran varios días, pierden varios kilos”, sostiene Jonnathan. Y yo no puedo estar más de acuerdo con él. Lo mejor de los dos mundos: ambos deportes fomentan el autocontrol y preparan la mente para actuar con inteligencia y agilidad ante cualquier contratiempo. Y además, combinados, son un espectáculo difícil de olvidar.

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