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Hacer trampas en el ajedrez es realmente muy fácil y prácticamente indetectable

Trampas ajedrezEl ajedrez se enfrente a un gran problema, las trampas. Esto no es nuevo, y es algo que desde hace años a estado en el aire entre jugadores de élite como un secreto a voces: cualquiera puede hacer trampas y con pocas probabilidades de ser detectado.

Si bien han sido pocos los casos en los que se han descubierto estas trampas, la gran mayoría de los maestros con los que he hablado me comentan que “todos hacen trampas” y solo unos pocos son descubiertos, porque “es muy fácil hacer trampas en el ajedrez”.

Hace más de una década (2010) se descubrió que el equipo francés que participaba en las olimpiadas usaban mensajes cifrados en sus celulares para recibir las jugadas de un “ayudante” externo.  Uno de los integrantes Sebastián Feller había ganado un año antes el Campeonato de Paris, con 8/9 con una performance de 2859 por lo que es muy difícil determinar si su buen performance en las olimpiadas fueron trampa o talento.

Hace un par de años se descubrió que Igor Rausis (antes era GM, pero la FIDE eliminó su título) hacía trampas en torneos con ayuda de un dispositivo celular. En julio de 2019, Igor Rausis fue sorprendido usando indicaciones de juego en su ‘smartphone’ durante un torneo francés. Posteriormente, el ajedrecista confesó haber usado el móvil en tres ocasiones y que tomó parte en una partida con el resultado previamente acordado. Por esa razón la FIDE le despojó el título de gran maestro y le prohibió participar en todos sus torneos hasta el 2025.

Elo Rausis
En julio de 2019, Igor Rausis fue sorprendido usando indicaciones de juego en su ‘smartphone’ durante un torneo francés. Posteriormente, el ajedrecista confesó haber usado el móvil en tres ocasiones y que tomó parte en una partida con el resultado previamente acordado. Por esa razón la FIDE le despojó el título de gran maestro y le prohibió participar en todos sus torneos hasta el 2025.
Rausis
Más allá de las dudas de cómo se logró tomar la fotografía, la imagen completa es elocuente en muchos sentidos

¿Casos aislados?

Los pocos casos “demostrados” de trampas en el ajedrez de competencia, pudiera darnos una idea errada de la verdadera realidad que está ocurriendo en el mundo de ajedrez. Normalmente nos fijamos en los pocos casos comprobados, y no en todos los casos que efectivamente han hecho trampas y no son detectados. Esta percepción aparente es una falacia lógica que se le conoce como el “sesgo del superviviente” o “evidencia silenciosa”, donde normalmente ignoramos aquellos datos que no percibimos.

¿Cuántos MI’s y GM´s habrán hecho trampas tanto en ajedrez presencial como online en los últimos 3 años y sin que se hayan detectados? Las estadísticas en el deporte (fútbol, beisbol, baloncesto, atletismo, ciclismo, etc) dicen que solo el 5% de los casos son detectados, pero teniendo en cuenta que en el ajedrez es incluso más fácil hacer trampas, es muy posible que incluso el porcentaje sea menor al 1%, lo que muestra un panorama muy delicado para el mundo del ajedrez.

Más nivel, más fácil hacer trampas

Un jugador de unos 2300 de Elo, pudiera vencer a un jugador de 2500 con ayuda de un módulo (ya hablaremos de las formas) y siendo prácticamente imposible que se detecte dicha ayuda.
PolugaevskySupongamos que la posición que está arriba el jugador de 2300 tiene piezas negras, y un jugador de 2500 tiene piezas blancas. Esta variante es muy teórica por lo cual no se podría inferir que las piezas negras han recibido ayuda, aún cuando así haya sido. Por el contrario, el jugador de las piezas blancas tiene que recordar todas las lineas sin error, porque aunque es una posición de ataque para el blanco, las jugadas a realizar deben ser muy precisas, y ante cualquier error, pudiera ser castigado por las piezas negras con “jugadas de libro”.

He hablado con varios amigos que son MF´s y MI´s, y todos concuerdan que mientras más nivel se tiene, la posibilidad de hacer trampas y no ser descubierto también aumenta, porque la ayuda que se necesita es menor, o solo en momentos claves, ya que esto sería suficiente para luego seguir la partida con la propia fuerza del jugador.

Quien hace trampas no requiere el módulo siempre

Un jugador que está recibiendo ayuda externa, no requiere el uso continuado del módulo sino solamente en momentos críticos, en una combinación, o incluso solo para valorar una posición, porque recordemos que las decisiones que uno toma en una partida de ajedrez van acorde a la valoración que damos en una posición.

Si en determinada posición yo pienso que hay igualdad, muy probablemente jugaré con calma, pero por el simple hecho que me digan que tengo ventaja de +2, seguramente trataré de jugar en consecuencia y me esforzaré en conseguir un plan fuerte o ganador, cosa que no hubiera hecho si seguía en mi idea que que estábamos en igualdad. Entonces incluso sin jugadas, se puede recibir ayuda del módulo con el simple hecho de saber quién está mejor en cada posición.

Mil y un formas de hacer trampas

Evidentemente en torneos online con o sin cámaras es mucho más fácil que se produzcan las trampas por parte de los jugadores, ya que es muy fácil recibir ayuda de un tercero con un smartphone que siga la partida. En los casos donde hay cámaras, basta con que el dispositivo esté fuera del alcance de la cámara o bien la persona que esté ayudando al tramposo. Han habido muchos torneos online tanto en liches o chess.com, donde se han observado a jugadores mirar frecuentemente a otra zona diferente al tablero en la pantalla, y con resultados positivos que apuntan a generar suspicacia en sus partidas, pero en todos estos casos nunca se ha podido probar que se hayan hecho trampas.

Los torneos presenciales no escapan a las trampas

Casos como el del equipo francés e Igor Rausis, ocurrieron en torneos presenciales, por lo que esto es apenas la punta de iceberg y seguramente son cientos los casos que pasan desapercibidos. En todos los torneos avalados por la FIDE está prohibido el uso de dispositivos electrónicos, por lo cual los casos de trampas conocidos recientemente, se realizaron escondiendo estos dispositivos en lugares como las papeleras de los baños.

Otra forma de recibir ayuda en torneos presenciales es mediante un “ayudante”, que te envía mediante alguna señal codificada estos datos o jugadas al jugador. Son pocos los torneos donde los jugadores no tienen vista al público, que sería el principal método para enviar estos datos cifrados.

Suposiciones de envíos de datos a jugadores
Si en un torneo un jugador tiene vista al público asistente, un “ayudante” pudiera enviar datos de muchas formas:

– Si está sentado (el ayudante en el público), pudiera inclinarse a la izquierda o derecha indicando mover un peón o pieza a determinado flanco.
– Pudiera abrocharse o desabrocharse un botón para indicar que un sacrificio funciona o no.
– Levantarse, o desplazarse por el salón a determinadas zonas ya habladas pudiera significar “algo” en el tablero.
– Pudiera cruzar una u otra pierna indicando que uno de los dos lleva más de +1 de ventaja,
– o mediante alguna postura de las manos en el cuerpo indicar una pieza, fila o columna, en fin, las posibilidades son infinitas.

Todas estas “pistas” resultarían casi imposibles de identificar y muchos de probar, para quien alega las posibles “trampas”.

Las señales digitales

La tecnología está al alcance de todos, hasta para los tramposos. Recordemos que el ciclista “confeso” Lance Armstrong, además del dopaje químico también fue acusado de dopaje electrónico, ya que la tecnología ha logrado que micro-motores puedan ser colocados casi de manera invisible dentro de partes del armazón de las bicicletas. Si bien es cierto que en el ajedrez “todavía” no se ha descubierto a nadie usando dispositivos dentro del cuerpo, como “bolas anales” que reciben señales wifi o bluetooth, y que estas a su vez emitan vibraciones para enviar los datos al jugador, también en cierto que es una posibilidad latente y de difícil detección.

Bolas anales, micro-implantes inteligentes, y todo lo relacionado a la biotecnología

Sinceramente todo esto me causa una sensación de inseguridad tremenda, no por el hecho de que todos vayan a atreverse a usar estos métodos, sino que ahora siempre quedará la semilla de la duda cuando nos ganen brillantemente y confundamos la genialidad de nuestro oponente con anti-ética deportiva aunque estemos equivocados.

Todo esa marea de información (cierta o no) relacionada al caso Carlsen-Niemann único que ha logrado es destapar algo que ya muchos GM´s temían, y que pondría al ajedrez en muchos aprietos porque cada vez se hace más difícil poder detectar las trampas.

El caso Carlsen-Niemann

Primero Carlsen se retiró del torneo Sinquefield Cup después de perder con Niemann, y ahora en el Chess Tour abandonó contra Niemann luego de dos jugadas, y aunque Carlsen terminó ganando el torneo de manera arrolladora, casa vez suma más detractores que le juzgan como mal perdedor, egocéntrico entre otras tantos adjetivos. Mi opinión al respecto es más empático para con Carlsen, y si bien no apruebo su manera de actuar, si le entiendo.

Como mencioné en párrafos anteriores, cualquier puede hacer trampas y no habría manera coherente de probarlo, y teniendo en cuenta que Carlsen está muy seguro que “algo no está bien”, comprendo que nadie quiere jugar con tramposos, así que desde su punto de vista es una forma de tener principios acorde a su pensamiento.

Contaré un caso (quizá no tan similar) que me ocurrió hace ya unos cuantos años en un torneo nacional. Estaba jugando contra un rival una posición donde había igualdad en el medio-juego, pero resulta que mi oponente tocó la torre de f1 para moverla pero resulta que el movimiento era un error, y al tocar la torre y darse cuenta de su error dijo las siguientes palabras “compongo”, procedió a “arreglarla” y a hacer otra jugada. Le espeté enseguida que debía mover la torre, ya que para corregir la posición de una pieza debía anunciarlo antes y no después de agarrar la torre. Al final se salió con la suya, ya que aunque yo estaba seguro 100% (y mi oponente también) que él había tomado la torre con intención de moverla, yo no tenía pruebas de ello, así que llamar al árbitro era una pérdida de tiempo que no llevaría a nada, porque mi adversario negaría cualquiera alegato mio. Era la palabra de uno, contra la palabra del otro.  Este hecho me pareció una falta de ética y valores de parte de mi rival y cada vez que me encontraba contra él en algún evento, me negaba a jugar, simplemente no me sentaba y perdía. Sí, que quizá esta conducta está mal, porque afecta a otros resultados, pero algunas veces el orgullo nos juega malas pasadas.

Quizá y solo quizá, Carlsen está muy seguro que le han hecho trampas, pero no tiene pruebas para sostener ese pensamiento, por lo cual solo opta por hacer lo que su conciencia le dice. No son las formas, en eso estamos de acuerdo, pero no siempre las cosas son tan fáciles como aparentan. Recordemos que Carlsen nunca antes se había retirado de un torneo. A Carlsen se le podrá tildar de egocéntrico, engreído, o cuanto adjetivo similar gusten, pero nunca de miedoso o tramposo. Carlsen ha incluso empezado torneos con varias derrotas seguidas y ha continuado, también ha perdido con jugadores de 2400 por querer “humillar” con jugadas poco habituales, y no ha pasado nada.

Conclusiones

No sé qué pasará con la situación de Carlsen y Niemann, pero lo que si es cierto, es que de ahora en adelante la FIDE y los organizadores de torneos en general deberán poner cada vez más cuidado en las medidas “anti-trampas” que usan. Sin duda alguna es necesario que la tecnología también aporte nuevos mecanismos para la detección de trampas en altos niveles del ajedrez mundial.